quarta-feira, 14 de agosto de 2013

Sin titulo

Cuando pequeña, Anna no contentaba se con la compañia de su familia. Su papá, hombre de respaldo, decía que no era una buena conducta para una chica quedarse sóla corriendo sin calzados por el camino de tierra que llevaba a todos los lugares que Anna conocia. Pero no sabía él que estas eran las horas más entretenidas de la corta vida de Anna.
-Eso no és justo.- pensaba la triste Anna cuando ponía se incarcerada por este hombre. Además, sabía que él iba salir pronto y poner se tranquilo en un bar acerca de allí, bebiendo y hablando tonterías con sus amigos de fuerte olor e ojos estraños. Ahora ella cre que tenían miradas de amargura y solitude.

Así se pasó la infancia de Anna. Creció sueñando con el mundo y contentando se con sus caminatas en los caminos de piedra.

Hoy día Anna volvió a pasar en esos caminos, pero la dirección final era otra. Revivió los ojos, las palabras de tu papá y con anhelo recordó se de su triste vida hacia sus dezenueve años. Le encontró sus hermanas, pero nada puede decir. Las colores de otra hora ahora quedaran se gris, y la musica ruido. Las personas no tienen cara, ni personalidad fija. San espectros de algo que fueran. Como una árbol que pierde sus hojas con la llegada del invierno, Anna ahora pierde valores recorriendo el camiño más dificil que una persona puede tomar. Un camiño que lleva hacia ella misma.

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